En el trayecto de Guadalajara a Tepic, unas 4 horas, conocí a una chica llamada Lupita y a su hermano Cesar, que me hicieron de guías. Muy hospitalarios, me llevaron a comer tacos a un rinconcito de Tepic, con muy buenas vistas, donde familias indígenas, todavía cocinaban sus alimentos de manera tradicional. Ya que Tepic, no ofrece muchos edificios, monumentos o lugares para ver, la ruta fue más gastronómica que otra cosa. Fotos de Tepic AQUÍ
Al día siguiente fuimos a San Blas, para conocer el famoso muelle de San Blas por la canción de Maná. Me lo imaginaba de otra manera. Algo descuidado, unas cuantas piedras se dirigen hacia el mar desde la orilla, ejerciendo de muelle. Comimos en la playa, en un lugar solitario, bebimos coco loco y bailamos banda. Fue un gran día muy divertido.
Tras esta breve parada técnica en Tepic, mi viaje continuaba hacia la ya conocida Puerto Vallarta, donde el resto de la familia Sierra y las navidades me esperaban.
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