miércoles, 6 de junio de 2012

HUAYNA POTOSÍ, SUPERANDO MIS LÍMTES, LIMITADO POR LA ALTURA. MARZO – BOLIVIA. (Actualizando)



Llevaba algunas semanas experimentando las sensaciones que tienes al caminar a determinada altura. Algo de dolor de cabeza, sobre aliento y fatiga al dar dos pasos. Masticar hoja de coca y algún ibuprofeno fue suficiente al llegar a Cuzco hace unas semanas. Me adapté rápido a la altura, y mi condición física, aunque no es la mejor de toda mi vida, me hace adaptarme con rapidez a los esfuerzos continuados. Había llegado el momento de probarme un poco más, de subir una montaña de 6088 metros, el Huayna Potosí.

 
Los que me conocéis, sabéis que soy una persona deportista. Desde los nueve años he practicado un deporte de competición de forma más o menos seria, es decir ,nadando casi todos los días de mi vida en torno a dos horas o más, incluso hubo una época que me dedicaba a esto con exclusividad. Eso sí, si me identifico con un medio es el acuático, las montañas siempre las he visto de lejos. Las pocas experiencias que he tenido en montaña, han sido con mi gran compañero y amigo Hugo Biarge (gran montañero y mejor persona) y algunas con Jorge Rincón (aunque hayas sido padre, me voy a poner las pilas con el monte, prometido!) . Vamos que se pueden contar con los dedos de una mano.

En esta vida dicen que hay que hacer tres grandes cosas:

1.      Escribir un libro. Quizás salga uno de este blog.
2.      Plantar un pino. Ya lo hizo junto con mi abuelo en Montiel hace años
3.      Subir una montaña. Vamos allá…

Para empezar decir que aquí subir un 6000 es más sencillo que en otros lugares. No digo que sea fácil, estamos hablando de subir por encima de seis kilómetros de altura sobre el nivel del mar, pero a nivel logístico tienes ciertas facilidades que no tienes en otros lugares, quizás en el Himalaya, no lo se…La Paz se encuentra a 3800 y con el 4x4 puedes llegar a 4500, que es dónde comienzas a caminar. La empresa que te lleva te proporciona todo lo necesario, y llevas un guía para cada dos personas, en mi caso, llevaba un guía para mi sólo.


El primer día caminas desde 4700 metros hasta un refugio, donde haces noche, situado a 5100. Es un recorrido, sencillo de dos horas. Mi estado de forma es bueno, porque llego hasta el refugio en 1 h. y 30 min. Llego cansado, se nota la altura, pero mi rendimiento es bueno. Empiezo a pensar en la cima que veo desde el refugio.


En un refugio a esa altura no tienes mucho que hacer, hablas con otros montañeros, descansas, y comes para estar fuerte al día siguiente. Si todo va bien, a las 12 o 1 am, te levantas. Es noche cerrada. Las condiciones de la nieve son mucho más estables de noche. Te equipas con todo el equipo, el piolet, los crampones y el frontal.

No he dormido muy bien, lo que comí unas horas antes no para de darme vueltas en el estómago, tengo ganas de vomitar y me duele la cabeza. Dudo si salir a caminar, me encuentro mal, pero hago un esfuerzo, me equipo, y comienzo la ruta acordado a mi guía. No desayuno nada, mi cuerpo me pide expulsar todo lo que tengo en mi sistema digestivo.


Comienzo a caminar, son las 1h 30min. Hace frío y la noche está estrellada, que bonito es el cielo y que cerca estoy de él. Cada paso hacia arriba es un nuevo límite superado. A lo lejos se ve el resplandor de  La Paz. Todo está en calma.

El ritmo del grupo es suave, ligero, por un par de horas pienso que lo voy a conseguir, quiero llegar a la cima. Es el tiempo que me dura la ilusión por conseguirlo. Mi estómago se viene abajo, me encuentro cada vez peor, y a los 5700 metros de altura encuentro mi límite, y decido volver al refugio, sintiéndome fatal física y mentalmente.


La montaña sigue esperando, no pude con ella esta vez. Frustrado por no conseguirlo y satisfecho por intentarlo. Prometí volver algún día, no sé si lo haré, pero habrá otras montañas, eso seguro.

Enlace de fotos AQUÍ

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